Análisis de Song of Horror

Hace aproximadamente un mes me entraron una ganas enormes de jugar a algo parecido a los primeros Silent Hill. La cosa no acabó demasiado bien: en general los juegos del género en los que me fijaba habían virado hacia la acción cuando eran en tercera persona o hacia un terror más puro en primera. Es difícil recuperar las sensaciones de unos títulos que no dejan de ser fruto de las condiciones y limitaciones de una época concreto, pero el juego que nos ocupa es uno de los pocos que lo ha logrado.

Song of Horror comienza con la desaparición del escritor Sebastian P. Husher. Su editor, preocupado, manda a su ayudante Daniel Noyer a investigar la casa de Husher en busca de algún rastro que les permite encontrarle. Allí descubre la historia de una misteriosa caja de música que emite una melodía que alterará por completo su vida y la de sus allegados, que tendrán que enfrentarse a una entidad maligna a la que antiguamente se referían como La Presencia.

Siendo un videojuego de terror en tercera persona con cámaras fijas inspirado en los clásicos, es inevitable que desde el minuto uno el juego de Protocol Games nos deslice referencias a Project Zero, Silent Hill o Alone in the Dark; es un título con un ritmo similar, donde tenemos que ir abriendo los escenarios pasillo a pasillo, puerta a puerta, siempre temerosos de lo que puede haber al otro lado. Song of Horror es muy consciente de dónde viene y no duda en apoyarse sobre esos cimientos, pero por suerte la desarrolladora madrileña no se ha limitado a copiar y ha sabido experimentar por otros caminos.

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